giovedì 23 maggio 2019

Bolivia 2019

De San Pedro de Atacama fui a Uyuni en Bolivia con un tour de 3 días visitando el parque natural Eduardo Avaroa y el salar de Uyuni. Éramos 6 - 3 alemanes, quienes desafortunadamente hablaban español muy poco. Por suerte, las dos otras personas eran unas brasileñas, así que podía continuar mi aventura con portugués.

El primer día visitamos muchas lagunas de colores diferentes - blanca, verde, colorada con flamencos, y un desierto. Alcanzamos la altitud de 5200 msnm. También fuimos a unas aguas termales donde me bañé (el agua tenía 35°C). Por la tarde me dolía la cabeza - me suele doler la cabeza el primer día en  gran altitud. 


Al día siguiente visitamos unas formas peculiares de lava, otra laguna - esta vez negra - y unos barrancos. Dormimos en un hostel de sal.



El próximo día tuvimos que salir por la madrugada, a las 5:30 (con los tours los amaneceres, igual que las puestas del sol, son importantes :)) Alguien me despertó ya a las 4:20, pero yo no me levanté hasta las 4:45 - había mucho tiempo hasta las 5:30, no? Bien, no lo sabía en aquel momento, pero en Bolivia había un huso horario de una hora de diferencia - por eso salimos con retraso (Normalmente mi móvil toma la hora de la red, pero en Chile algo no funcionaba bien y la hora de la red no respetaba el tiempo de invierno, así que lo arreglé de manera fija). Pero sin problema llegamos a tiempo para ser  testigos del amanecer. Lo observábamos en un lugar con la superficie cubierta de agua - eso creaba un bonito efecto  del espejo. Había poca agua, hasta los tobillos, pero estaba helada. Las personas de la mayoría de los otros tours, y  habían muchos, se sentaban encima de los techos de  los coches. Nosotros tuvimos unas sillas de plástico y nos sentamos en el agua. Tomamos muchísimas fotos y también grabamos unos vídeos haciendo cosas raras sobre las sillas (un tipo de yoga - nuestro guía/conductor inventó las posiciones).




Después fuimos a la isla incahuasi - era llena de cactus. Yendo allá el conductor a veces se quedaba dormido - no era muy peligroso porque el salar era enorme, plano y no había nada con  que chocar. Comimos en el centro del salar, cerca del primero y único hotel de sal en salar - hay muchos otros alrededor del Salar. En el salar la atracción estrella era tomar unas fotos de perspectiva (casi siempre con un dinosaurio T-Rex, la gente en un sombrero, pisar la gente etc.).


Al final llegamos a Uyuni. Dos brasileñas regresaron a San Pedro de Atacama, mientras  los alemanes y yo, por la tarde, fuimos a Potosí. Casi llegué con retraso al terminal, porque siempre tenía la hora equivocada (una hora más temprano de que era realmente), pero con un sexto sentido :), pregunté a un viejito que hora era y noté mi fallo. Antes de ir a Potosí fui a un hostel y pedí Internet para 5 minutos para reservar un hostel - a Potosí íbamos a llegar a las 10 de la noche y no me habría gustado buscar un lugar para pasar la noche.


En Potosí los alemanes y yo tomamos un taxi - nuestros hosteles estaban casi en el mismo lugar. Tuve un poco de problema para encontrar mi hostel - el taxista me dejó un poco más lejos porque había una calle de sentido único y no le convenía llevarme a la puerta teniendo que  ir todavía a otro lugar con los alemanes. La posición del hostel estaba marcada en mi aplicación - maps.me - pero como ya ocurrió un par de veces, a veces la ubicación de los hosteles estaba mal marcada. Tenía la dirección y también pregunté a unos peatones y después de un rato llegué al hostel.


En Potosí quería quedarme solo un día haciendo un tour por la mina de plata. Lo planeaba hacer por la tarde. Por eso, por la mañana, fui a una agencia para verificar el horario y el precio y me dijeron que también pudiera participar en el tour de mañana aunque ya había empezado. Asistí. Con la chica de la agencia fuimos en el bus público a un lugar donde me dieron ropa, casco y botas de goma para la visita en la mina. Otros participantes ya estaban listos. Luego fuimos a un bazar para comprar regalos para los mineros visitados - alcohol, refrescos, dinamitas, hojas de coca. Allí el guía nos contó cómo funcionaban las minas - un dueño compra un lugar en la montaña y asume los mineros. Ellos tienen que organizar todo solos - comprar trajes, dinamitas, máquinas y herramientas. (En la región de Potosí es legal, y muy fácil, comprar dinamita. Sin embargo, si cualquier persona sale con la dinamita fuera de aquella región está tratada como un terrorista - 30 años de cárcel, sin corte). Los mineros luego restituyen al dueño 1%-10% del gasto. Ya es legal para los niños de 10 años para trabajar en la mina. Nuestro guía, trabajaba en la mina y èl empezó teniendo 12 años. Al principio solo miraba y aprendía, pero teniendo 16 años ya hacía de todo (por lo menos eso dice la versión oficial - en realidad hay niños más pequeños que pueden alcanzar los lugares muy estrechos. Tampoco los mineros ganan mucho - son  personas muy pobres). Hay 3 niveles de calidad del mineral. En Cerro Rico hay, más o menos, 5000 minas donde trabajan 18 000 mineros. 


Luego fuimos a la mina. Ofrecemos los regalos a los mineros. El guía nos contaba lo que hacían. En la mina hay una hierarchia - la persona más importante es "el jefe", después segunda mano y al final mineros normales. Se sube la hierarchia con el tiempo. Los mineros trabajando sólo mastican hojas de coca, no comen. Cuando uno come significa que es un principiante - la comida absorbe humedad y polvo de la mina - por eso no se come.




Al día siguiente fui en colectivo a Sucre.


Cerca de Sucre, en una fábrica de cemento, hay una cantera con muchas huellas de dinosaurios - Cal Orcko (en realidad es la colección de huellas del período cretácico más numerosa en todo el mundo). Fui allí en minibús #4 - tardé muchísimo tiempo, casi una hora, para hacer solo 7 kilómetros porque el minibús atravesó unos mercados con mucha gente y mucho tráfico. Las huellas, para mi, no eran muy espectaculares. Se veía bien solo unas huellas de saurópodos (Otros de terópodos y ornithopods no se veían bien). El guía contaba de modo bastante interesante, pero no aprendí mucho porque ya sabía la mayoría - unos meses antes escuché un audiolibro sobre dinosaurios.


En Sucre quería hacer un curso intensivo de español para mejorar este idioma. Elegí la escuela Fénix - tenía buenas opiniones  y en la misma escuela estudió mi hermano 2 años antes y me la había recomendado. Durante una semana tenía clases con Tatiana y vivía con una familia con tres hijos pequeños y dos perros. La profesora era muy buena - como profesora del idioma y, más importante, como  ser humano - siempre ayudaba a gente en necesidad - aunque normalmente teníamos 6 horas de clases nunca me aburría y siempre había algo de que hablar - sobre todo eran clases de conversación, pero a veces Tatiana me forzaba practicar las cosas de gramática que yo las sabía pero no las usaba mucho, como subjuntivo o imperativo. La profesora me contó muchísimas cosas muy interesantes, a veces extrañas, otras veces pavorosas, sobre la vida en Bolivia (por ejemplo, el funcionamiento de cementerios, el todopoderoso crema lechuga, la gente indígena, la verdad de Cerro Rico, los conductores de coches, una casa encantada, un ritual indígena del sacrificio de niños). Probablemente exageraba un poco, porque cuando conté estas historias en casa, la familia respondió que eran más unas leyendas. Yo contaba de mis temas, normalmente un poco más científicos - el agujero negro (entonces "tomaron" la primera foto del agujero negro con un sistema de telescopios Nuevo Horizonte), física cuántica, mis viajes o Bitcoin. Ya escribí la relación de Patagonia y dedicábamos un poco de tiempo cada día para revisarla. Una cosa nos dividió - mucho calor vs. mucha calor - yo siempre decía, por ejemplo, hace mucho calor, pero Tatiana me dijo que era, hace mucha calor y la forma masculina existía pero solo la se usaba en contextos científicos. Yo no estaba de acuerdo, aunque ella era la profesora de español - primero, no me sonaba bien y segundo encontré en el Twitter una respuesta de Real Academia Española sobre precisamente esta confusión. La Academia admitió que en unas regiones todavía se usaba la forma femenina y eso era aceptable, pero incorrecto. La forma más correcta y  contemporánea era la forma masculina - el calor - entonces, mucho calor. La forma femenina era la forma arcaica, medieval o usada en la literatura clásica. También hicimos una encuesta entre otras personas de la escuela (otros profesores, trabajadores, alumnos) y, sorprendemente para mi, la mayoría lo decía mal (sic!). 




Un día, en lugar de continuar mis clases por la tarde me "reclutaron" para hacer de figurante en una publicidad de una agencia turística - un alumno de la escuela (estudiaba inglés) era un guía turístico y quería grabar una película mostrando ir en bici por un caminito de la muerte cerca de Sucre y necesitaba unos ciclistas. Planeaba mostrar la película en unas agencias que ofrecían y vendían paquetes turísticos. Me ofrecieron participar y yo acepté. Éramos 4 ciclistas, un conductor del coche y un artista/director con mucho equipo - un drone, cámara, cámaras GoPro. La bajada no era muy larga - unos kilómetros - pero me gustó mucho. Me prometieron compartir la versión final de la publicidad pero eso  nunca ocurrió.


Un día visité el cementerio - los cementerios en Bolivia eran muy diferentes a lo que estaba acostumbrado. El cementerio era bonito. Las tumbas parecían hornos o hornos microondas :).


La familia con que vivía trabajaba y no me alimentaba excepto los desayunos. Normalmente cenaba en el mercado central en un comedor nocturno. La comida allá me gustó mucho - era muy económica (14 B$ ~ 2$), muy buena y picante (en Bolivia hay una salsa picante - llajua). Todos los puestos vendían, más o menos, lo mismo y cuando se entraba al comedor se escuchaba - pailito, lomito, silpancho...pase joven, pase...mamita pase, pailito, lomito… - muy agradable.


El fin de semana visité una feria de comida donde cocinaron el mondongo más grande del mundo. Mondongo es un plato típico de la región Chuquisaca, la región donde está Sucre. El plato consiste en patatas, perejil y carne y tiene colores de la bandera boliviana - amarillo, verde, rojo. Me sorprendió cómo la gente en la fiera estaba apagada - una persona la intentaba  animar pero sin éxito - había unos músicos y muestras de la danza indígena pero las muestras terminaban casi sin aplauso ni gritos - eso no me correspondía con un estereotipo de un latinoamericano siempre agitado, haciendo mucho ruido, bailando. Tatiana me explicó que la gente de Sucre eran así - en otros regiones eran mucho más vivos.


Una vez tuvimos en la escuela una clase de cocina y preparamos un plato típico de Sucre - un coco de pollo. 


Otra vez jugamos wally - es un juego parecido a voleibol, con la cancha más pequeña ubicada en una habitación (me parecía a una cancha de squash). Las paredes y el techo también "juegan".


La ciudad era bonita, con el estilo colonial (cuántas ciudades coloniales había  visto ya  :)) - Sucre es llamada la ciudad blanca, porque según la ley cada años los edificios en el centro tienen que ser blanqueados. Yo estaba allá poco tiempo antes del aniversario de la ciudad y casi todos los edificios estaban renovados ya . Por las noches unos grupos practicaban antes de la celebración haciendo mucho ruido. 


Una cosa que  me molestaba mucho, no solo en Sucre, pero en todas ciudades más grandes en Bolivia - la contaminación del aire - literalmente no se podía respirar. La contaminación causaban, sobre todo, los coches y minibuses muy viejos - siempre los acompañaba  humo negro. En Sucre eso era peor aún , porque la estación de minibuses estaba en el centro, así que también todos los minibuses estaban allí (según se dice funcionaba así gracias a los dueños de las compañías de transporte que sobornaban a la policía para quedarse en el centro - supuestamente pagaban 5B$ por bus). 


Otra cosa, aún más irritante era la "chusma" en calles - por lo menos yo lo interpretaba así. Peatón no significa nada - nadie para en el paso de cebra  para permitir pasar al peatón, aunque el semáforo estuviera en  verde (pero los semáforos son raros). Además aceleran y usan claxon. Por eso, cruzando cada calle con tráfico intenso, casi siempre me jodían y murmuraba "que idiota". Afortunadamente en Sudamérica hay sobre todo calles de un solo sentido.




Después de una semana en Sucre fui a La Paz vía Cochabamba. Un viaje con unas aventuras - hasta Cochabamba fui en un bus nocturno y poco tiempo después de salir  pinchó. Luego el bus apestaba a gasolina y 120 kilómetros desde Cochabamba, a las 3 de la noche, el bus se rompió. Los pasajeros mismos tenían que organizarse un transporte hasta Cochabamba - unos hicieron dedo, otros, incluso yo, fueron en otros buses que pasaban - en el asiento poco confortable, sentado en el pasillo. Afortunadamente tuve que pagar solo 10B$. Unas personas iban a reclamar, yo no. En Cochabamba no hice nada, solo cené y por la mañana del día siguiente continúe a La Paz.


En La Paz fui al valle de la Luna - que desilusión! Muy pequeño, casi en la ciudad - me confundieron unas fotos y unas opiniones en internet. El mismo día visité la ciudad yendo en telerificos - En La Paz hay un sistema de telerificos (los mismos que se usa en las estaciones de esquí), muy conveniente para moverse por la ciudad. 


Cuando regresé al hostel encontré la puerta cerrada - extraño. En un rato el dueño me la abrió y explicó que en el hotel hubo un ladrón - robó 700£ y huyó dejando un poco de su propia ropa. A mí, no me robó nada.


Alrededor de La Paz hay mucha posibilidad para hacer caminatas - unos senderos antiguos de los incas. Las  tres más populares son el Choro, Yanga Yungas y Takesi. De la descripción me gustaron sobre todo los primeros dos. Sin embargo, describiendo Yanga Yungas aconsejaron una machete y al Choro no era fácil/económico llegar. Así que al final decidí hacer Takesi con la llegada y el regreso más fácil. La caminata tenía cerca de 40 kilómetros y era bastante popular - en un blog alguien escribió que un mapa no sirve - era suficiente seguir unos papeles de caramelos - eso era más o menos verdad, por lo menos al respecto de la basura (bueno, no había un montón de basura, pero se notaba unos papeles de caramelos o unas botellas) -el mapa no se lo necesitaba porque el sendero estaba muy claro.


Los primeros 5 kilómetros eran con con algo de pendiente, pero luego mucha más. El último kilómetro antes del paso - 4637 msnm - hice en una media hora! - muy lento - cada 4 pasos tenía que parar y respirar profundamente y me faltaba aire - no sé - no estaba en forma o la altitud me afectó mucho más que normalmente. Me adelantaron fácilmente unos habitantes de Takesi, pero tenían burros y caballos para portar las cosas. Sin embargo, unos niños de 5 a 6 años subían y bajaban cerca de mi corriendo. El sendero precolombino era bonito, amplio, adoquinado, zigzagueaba mucho para no estar demasiado empinado. Una caminata popular? Estuve allí durante el fin de semana y excepto aquellos habitantes locales no vi ningún turista. Pasé la noche en Takesi - me ofrecieron montar mi carpa en una habitación (más calor), pero yo prefería fuera, en el campo - la altitud era cerca de 3800 msnm, pero por la noche no hacía frío.


Por la mañana charlé un poco con un viejito que visitaba su familia y iba a volver a La Paz. Pregunté cuánto demoraba para hacer el mismo itinerario que yo el día antes - me contestó...era la mitad de mi tiempo! También me convenc que a la gente indígena la gustaba el presidente Evo Morales, que les ayudaba (pero la mayoría de las personas conocidas le detestaba mucho - era corrupto, estúpido y con un fascino con narcotraficantes - decían). En aquella época Bolivia quería que Chile la restituya acceso al mar (Bolivia lo perdió en modo "tonto" del 1884 durante la guerra del Pacífico - o guerra del Salitre - los chilenos anexaron el territorio de Bolivia durante el carnaval -los  bolivianos no peleaban, y a decir verdad tenían armas mucho peores).


El segundo día era menos interesante - una bajada larga hasta el pueblo Yanacachi, 2200 msnm. Aquel día, sí, conocí a 5 otros turistas. En el pueblo, sorprendentemente, no había ningún campamento. Además, quando pregunté si había un cuarto en un hospedaje, me dijeron que no, estaba ocupado aunque el pueblo estuviese vacío. Pregunté en una tienda y me dijeron que se podía acampar en la cancha. Por la madrugada salí hacia La Paz.


Descansé un día en La Paz y al día siguiente bajé en bici al famoso camino de la muerte. Había mucha gente, solo extranjeros. No era muy peligroso si se usaba la cabeza. Tampoco era muy empinado.  Dos o tres personas cayeron pero sin ningunas consecuencias serías. Mi bici no era muy buena - a menudo se me caía la cadena. Tampoco era rápida - la primera parte del camino seguía una carretera asfaltada y siempre yo resultaba el último. Luego en el llano adelantaba unas personas. Terminamos en una ciudad tropical - Coroico - en un hotel con piscina - comimos y pudimos ducharnos (hacía mucho calor y el camino era arenoso así que terminamos cubiertos en polvo). 


Luego fui a Copacabana, esa ciudad original al lago Titicaca (el nombre original era un poco diferente, pero los conquistadores no podían pronunciarlo bien), no la playa ni el barrio en Río de Janeiro. En el lago hay dos islas visitadas por turistas - la isla del Sol y de la Luna, la segunda siendo la menor. Visité solo esa del Sol. Tenía una guía  bastante contemporánea y en ella me proporcionaron un itinerario que empezaba en la parte norte de la isla, en Challapampa. Luego se hacía una caminata hasta Yumani siguiendo la orilla (una opción más fácil) o la cresta de las montañas, en el interior. Entonces me sorprendieron cuando por la mañana quería ir en barco a Challapampa y me dijeron que no había barcos que iban allí - al principio sospechaba que era un truco de una agencia que probablemente no ofrecía ese servicio pero quería venderme sus servicios. Pero miré todas las publicidades alrededor y nadie lo ofrecía, o por lo menos, no publicaba ningún servicio al norte de la isla. Intentando informarme cuál era el motivo solo me contestaron que había un problema y desde hace 4 años esos servicios no funcionaban. Pero no querían explicarme cuál era el problema.


Se tardó una hora y media para llegar a la isla. En el barco un guía local ofreció un tour - costó poco y yo quería saber la historia y entender cuál era el problema, entonces acepté la oferta. Visitamos templo del Sol, el guía explicó que había tres estilos arquitectónicos, de periodos y gente diferente. De vez en cuando alguien preguntó porqué no se podía visitar el centro y la parte norteña - el guía contestaba shhhhh, más tarde - al final llegamos a un lugar aislado y el guía nos explicó todo. Entonces, en la isla hay tres comunidades que corresponden con las regiones - las partes norte, centro y sur. Las comunidades del norte y del sur viven del turismo, al centro no les importan los turistas - ellos viven de agricultura. Pero 4 años atrás la comunidad central construyó unas cabañas para turistas cerca de la zona norte. Eso no gustó a la comunidad del norte y las quemaron. Así comenzó el conflicto entre parte norte y central, la parte sur se mantuvo neutral. En venganza la comunidad central paraba los barcos con los turistas que iban al norte y los destruían - una vez tomaron unos turistas como rehenes. Ir a la parte norte era peligroso y los servicios de transporte turístico desaparecieron. Caminar desde la parte sur al norte tampoco estaba seguro - una coreana desapareció haciéndolo, probablemente no entendiendo el peligro. Y así se podía visitar solo la parte sur. La parte norte siendo dependiente del turismo sufre mucho, la parte central poco (para ellos no cambió casi nada).  En general todo esto no se dice a los turistas porque los jefes de las comunidades lo prohibieron (el guía nos pidió que no hablábamos sobre eso, decía que por aquello podían matarle - tal vez no fue una broma). Obviamente la prohibición era contraproductiva. Cada turista quería saber porque no podía ir a la parte norte y la prohibición aumentaba la curiosidad. 


Con la visita al lago Titicaca terminé mi viaje por Bolivia. Me gustó muchísimo - los paisajes eran increíbles (salar de Uyuni era probablemente un lugar más extraño que he visto jamás), la comida me gustó también - al final una comida picante! El curso del español en Sucre estaba  muy bien. En Bolivia no hice muchas caminatas y más frecuentemente de lo que prefiero participaba en un tour (normalmente los evito) - a menudo no era posible ni fácil ni económico hacer esas cosas solo. Y Bolivia era un país muy barato. Obviamente hay mucho más en Bolivia - conscientemente no fui a la selva (Ya he estado en Brasil y no estaba impresionado). Una cosa triste que se notaba eran las viejitas que ocupaban las aceras pidiendo limosna y la contaminación del aire en las ciudades.


Nessun commento:

Posta un commento