sabato 10 agosto 2019

Colombia 2019

En Colombia - excepto  las cosas estandard cómo hacer caminatas, visitar ciudades - quería hacer kitesurfing. Hallé un lugar con las previsiones de viento muy buenas en aquel  período - Cabo de la Vela. Era un pueblo de pescadores al noroeste, en la región de Guajira. Entonces mi viaje en Colombia consistía en dos partes - antes y después del Cabo. Yendo y regresando a/de Cabo visité otros lugares, más turísticos.


Empecé en Túquerres. No tenía ninguna reserva y tardé mucho tiempo en encontrar un hotel económico. Por la noche, cuando buscaba la información como llegar al parque que me interesaba, leí que el parque
estaba cerrado, y por mucho tiempo (4 o 5 años). El parque se recuperaba del impacto que dejaron los turistas. Verifiqué esa información en hotel y también en la calle hablando con un policía - todos la confirmaron. Beh, sin la visita en el parque al día siguiente fui a Popayán vía Pasto.


Popayán, una ciudad colonial. La visité por la mañana. También di una entrevista a unos estudiantes (unos deberes) sobre la cultura colombiana (de la cual no sabía mucho). Luego fui a San Agustín - muchos kilómetros de una carretera de ripio, muy desigual. Los últimos kilómetros hice en una camioneta - era una cosa característica de Colombia - excepto buses, minibuses, colectivos, en Colombia funcionaban también unas camionetas - un carro, a menudo tipo pick-up - las personas se  sentaban en capó.

En San Agustín hay unos monumentos precolombinos. Normalmente esas estatuas presentan unas figuras de hombres pero con partes de los animales (serpientes, peces, pájaros). También hay tumbas. Visité el parque arqueológico y un museo - las estatuas eran bastante interesantes pero la forma de exposición no me gustó  nada - estaban situadas en unos cobertizos - entiendo que hay que preservarlas y protegerlas de lluvia, pero aquellas estructuras artificiales y feas, para mi, destruyeron la percepción. Luego hice una caminata a otros sitios (por ejemplo, un sitio con únicas estatuas coloradas) atravesando el país.

Al  día siguiente salí rumbo al Norte -  dirección a Bogotá, pero con una parada en el "desierto" Tatacoa (técnicamente no es un desierto, pero hay unos paisajes lunares). Por la noche participé en un show en un observatorio - había un telescopio y una persona nos contaba sobre estrellas, y nos mostraba planetas, galácticas y constelaciones (la "estrella" más luminosa aquella noche era...Júpiter). Con el telescopio vimos también los  anhelos de Saturno.


Dormí en mi carpa. Hacía calor y yo estaba en el desierto, no? Así que no montè la cobertura - quería dormir viendo el cielo y las estrellas. Pero a la una de la noche empezó a...llover y tuve que montar la cobertura. 

Por la mañana, muy temprano, fui a visitar el desierto - el sendero no era largo. Tardé menos de una hora.

Luego fui a Bogotá - la capital me saludó de una manera poco agradable. Llegué ya por la noche, más o menos a las 7. No tenía una reserva porque no tenía Wi-Fi en los últimos días pero sabía dónde estaban los hostales en la Candelaria - el casco antiguo. Visité uno, luego segundo y nada - todo lleno. Pedí Wi-Fi y hallé uno cerca de mi ubicación. Ya estaba llegando allí cuando un chico con un cuchillo "pidió" mi móvil - no discutí con una persona con cuchillo - le di mi móvil y por suerte no  pasó nada más - él se fue y yo también. Por seguridad cambié mis contraseñas y bloqueé el acceso móvil a mi banco. Al día siguiente, el día de la independencia en Colombia, en lugar de visitar la ciudad tuve que comprar y ajustar un celular nuevo. Pero visité la casa de las flores que tenía su lugar en la historia de independencia colombiana.

El robo me dejó con mal humor - quería relajarme en el mar caribe haciendo kitesurfing. Entonces fui a Cabo de la Vela, a veces parando para no pasar demasiado tiempo en bus.

La primera parada era en Villa de Leyva - una otra ciudad colonial, pero en sentido total - toda la ciudad estaba bien preservada y no habían construído edificios modernos. Tuve un problema en encontrar mi habitación - según el mapa el hotel estaba en el centro, al lado de plaza central - pero no estaba allí. Tenía el nombre y la dirección, así que pedí ayuda a un policía - sin éxito - no conocía ni este hotel ni la dirección.

Lo encontré extraño - en Colombia hay un sistema numérico de los calles (C, este-oeste) y carreras (Cra, norte-sur). Hay calle 1, calle 2, etc. y también carrera 1, carrera 2 etc, a veces también unas diagonales. La dirección consiste en la mezcla de los dos, el prefijo indicando la calle o carrera. Por ejemplo C 23, 17-45 está en la calle 23 número 45, entre las carreras 17 y 18. Ni la policía ni una persona preguntada en la calle sabían cómo descifrar mi dirección. Bueno, la encontré yo mismo. 


Tenía una reserva de una habitación doble, con baño y con precio sorprendentemente bajo - más o menos 3$ (lo mismo pagué por mi carpa en el desierto Tatacoa). Sospechaba que podía ser un fallo y obviamente lo era. La habitación estaba en una villa lujosa. La dueña me dijo que eran 30$ - demasiado para mi.  todavía Estaba enfadado de los acontecimientos en Bogotá y le expliqué que quizás fue un fallo pero no era mi fallo. También la critiquée sobre la dirección inadecuada. Ella me ofreció agua y charlamos un poco más. El hotel funcionaba solo 3 meses y supongo que ella todavía no entendía bien los sistemas de reserva. Cuando quería irme a un campamento, la dueña constató que también con ese precio ridículo podía pasar la noche allí - bueno, aquella noche dormí en lujo. En Villa de Leyva visité la ciudad, una casa  entera de barro (terracota) y unos pozos azules.

Otra parada era en San Gil - la capital de deportes extremos, sobretodo rafting. Pero no hice nada extremo - solo una caminata Baricacha-Gudano-Villanueva.

Desde San Gil fui en un bus nocturno a Santa Marta, ya en el mar caribe. Luego a Riohacha (me parecía que en aquella ciudad todos querían engañarme - una vez una camarera querría cobrar 23 mil pesos por un almuerzo, en lugar de 17 mil, otra  vez pedí un menú mexicano, pero sin bebida - prefería tomar un jugo natural comprado en una frutería cercana - y cuando quería pagar me dieron el precio con la bebida - además, me dijeron que beber o no beber no les importaba - que coño!?! - discutí y al final cobraron un poco menos que el precio con bebida. 

En el Cabo hice kitesurfing durante 5 días. Ya lo aprendí en Vietnam, así que en Colombia continué - aprendí las transiciones, mejoré mi navegación contra el viento y en general el manejo de la cometa.

El spot es muy fácil - el agua poco profunda y llana (al contrario de Vietnam donde practicaba con unas olas grandes de 3 metros). Lo más importante - el viento soplaba fuertemente como anunciaban, cada día. Por la mañana un poco más débil (cometa 11-13m2), por la tarde muy fuerte (cometa 6-9m2). 

El viento soplaba offshore - por un lado, eso era bueno al respecto a la seguridad - cuando hay un problema la cometa se aleja de la playa y no vas a dar ningún golpe contra el suelo ni una casa ni  nadie. Por otro lado, con problemas te alejas de la orilla y también es más difícil, para principiantes, volver a la base - hay que navegar a favor del viento.

El viento era fuerte pero muy inconstante, raficoso - la característica de este spot.

Después de 5 días decidí prolongar mi estancia y hacer kitesurfing otros 3 días. Desafortunadamente en aquel momento me intoxiqué y durante dos días "me moría" en la hamaca. Felizmente pude practicar kitesurfing el último día. El dueño de la base era muy simpático y cobró sólo por los días que tomé el alquiler. 


En Cabo conocí a un israelita. El también hacía kitesurfing, pero siempre con algunos problemas. Casi cada día alguien tenía que "salvarlo" porque no podía regresar a la base (algo similar me sucedió una vez, el primer día - tomé una cometa de 9m2 y al principio todo iba bien. Pero más tarde el viento se volvió más fuerte y tuve problemas en  manejar la cometa). Una vez él perdió su tabla - las personas de la base la buscaron sin éxito. Por suerte, sobre todo para el israelita, porque la tabla cuesta mucho, la encontraron unos pescadores. Ellos también pidieron dinero, pero mucho menos que el precio de la tabla - el israelita como israelita regateó y bajó el precio más. El dueño explicó que todo el terreno y el mar eran un territorio de los indígenas y ellos podían hacer todo lo que querían. Tampoco la policía podía forzarles restituir algo encontrado en el mar.

Bueno, después de una semana de kitesurf logré mi objetivo principal en Colombia. Tenía 2 semanas más para visitar el país y volver a Bogotá. 

Otra vez en Santa Marta - conocí a un Colombiano - Andrés - y una chica chilena - Loya. Juntos fuimos a Taganga, un pueblo al norte de Santa Marta, para ver la puesta del sol - a Andrés le gustaban los atardeceres - un día antes también vió uno. También nos contó sobre unas masacres que ocurrieron en Colombia y de las  guerrillas.

Luego fui a Cartagena - una ciudad muy bonita, pero también muy turística. Hacía muchísimo calor y combinado con la humedad muy alta era muy difícil aguantarlo. No hice mucho - todavía no me sentía bien. Visité la ciudad, hice un walking tour (no muy bueno - aquella vez aprendí cuál es la diferencia entre un balcón colonial y un balcón de república - el colonial era de madera, el de república de cemento).

Luego fui a Medellín - solo una parada hacia zona cafetería. De Medellín fui a Salento.

Llegué ya por la noche. No podía hallar mi hostal y una chica me explicó que estaba cerrado - lo estaban arreglando, sin embargo, se podía hacer una reserva...joder - la chica me ofreció una habitación privada, pero demasiado cara. Gracias a Su internet verifiqué mis opciones y fui a otro lugar - allí me dijeron un precio mucho más alto que indicaba el sistema de reserva - discutimos un poco y lo bajaron.

Visité el valle de Cocora que es conocida por sus palmeras muy altas. Para ir allí tuve que esperar casi 1 hora! Tan larga era la cola. Había un sistema de transporte, en mi opinión, muy ineficaz. Al valle solo iban Willes - unos Jeeps militares - llevaban, más o menos, 13 personas (10 personas dentro del coche y 3 personas fuera). No entendí porque - toda la carretera hasta el valle estaba asfaltada y tampoco servía un carro 4x4. Unos minibuses habrían sido más confortables y habrían podido llevar más gente.

El tiempo no acompañaba - lloviznaba casi todo el tiempo y hacía un poco frió. 

Luego fui a Manizales - estando en la zona cafetera quería visitar una finca y aprender un poco sobre cómo se produce el café (personalmente no era un entusiasta del café - no me gustaba y lo bebía, solo cuando no había nada más). Entonces al día siguiente participé en un coffee tour.

café break - Colombia era el tercer productor de café del mundo (Brasil era el primero, con Vietnam el segundo - pero no producía café arábica sino un tipo de café llamado robusta - e Indonesia el cuarto). Café arábica crece a una altura entre 1000 msnm y 2000 msnm, así que en las montañas. 

Una semilla bien seleccionada de café se pone en arena. La semilla se convierte en una chapola cuando emite su primer par de hojas. Después de 2 meses se la  planta. Una planta es cultivada durante, más o menos, 25 años - hay 5 ciclos de 5 años - durante el periodo de 5 años la planta da cherries -  en el primer año muy pocos o nada, en el segundo más, en el tercero aún más, en el cuarto menos y el quinto aún menos. Después de estos 5 años se corta la planta y el proceso se repite. Después de 5 ciclos se corta la planta muy abajo y se planta otra. 

Se colecta cherries diariamente, pero también hay  temporadas altas (octubre y abril - eso coincide con periodos secos en enero y agosto). El motivo de la recolección diaria es porque en cada momento hay cherries verdes y rojos - si no los recolectas se pudren.

Un recolector es capaz de recolectar desde 20 kg - recolector poco experimentado y teniendo un mal día - hasta 400 kg (recolector experto durante la temporada alta). Se paga entre 400-900 COP por kilo (depende de la temporada).

Hay dos procedimientos principales para procesar cherries - El método seco y el húmedo. En la finca que visité, y en general en Colombia, utilizaban el proceso húmedo.

A continuación fui a Bogotá. Esta vez no me quedé en la Candelaria sino en un barrio - Quintas Paredes - mucho más tranquilo y seguro - era una zona residencial con muchas personal de seguridad.

En Colombia aprendí un adjetivo nuevo, bien usado - chevere - que significa bueno o cool. En restaurantes y tiendas la gente saluda a los clientes con "a la orden".

Mi viaje por Sudamérica terminó - llegó el tiempo para cambiar de continente. Vamos a la América del Norte!


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