Después de muchos años de trabajo decidí renunciar y tener un año sabático - la dirección - las Américas. Como siempre no planeé mucho - solo compré un pasaje hasta Buenos Aires. Mi idea general era empezar en Patagonia e ir rumbo al Norte siguiendo buen tiempo. Quería visitar todos los paises en Sudamerica excepto Paraguay (donde ya estuve y no me interesaba mucho) y Venezuela (donde la situación política era complicada). Y luego, en verano/otoño, quería visitar también Canadá y los Estados Unidos (durante ese viaje decidí saltar América central). En total casi un año del viaje. Pero sin un plan preciso ni ningunas reservas siempre podía cambiar el itinerario, acortar o prolongar mi viaje. Entonces a principios de febrero llegué a Buenos Aires - Bienvenidos a América del Sur!
Para pensar y decidir donde, cuando y que hacer no quería quedarme en Buenos Aires donde ya estuve y la visité. Entonces fui en barco a Uruguay, a Colonia de Sacramento (se tardaba solo una hora). Colonia de Sacramento es una ciudad bonita con arquitectura colonial - fue fundada por los portugueses en el siglo 17 como respuesta a Buenos Aires (fundada por los españoles). Hay unos cimientos de una iglesia y otras ruinas. En un hostal conocí a una persona de Holanda, otra, que hablaba mucho, de Bélgica y una Francesa que practicaba tango.
Al dia siguiente fui en bus a Montevideo. Pensaba hacer un walking tour, pero al final decidí visitar la ciudad solo. El otro dia de vuelta a Buenos Aires - quería tomar un barco directo, pero me equivoqué y compré un pasaje que incluyó un bus a Colonia de Sacramento mas un barco a Buenos Aires. En las migraciones en Colonia tenían un problema (parecía el fallo de un sistema informático) y se creó una fila larga - para servir todos los pasajeros a tiempo una persona de migraciones apresuraba a otra para trabajar más rápido y como resultado sellaban los pasaportes de modo automático, como unas máquinas.
Una curiosidad - en Uruguay y Argentina se pronuncia ll como [sz], por ejemplo, para llevar se dice [para szewar] o lluvia es [szuwia] - al principio no entendía pero con poco tiempo me acostumbré.
Durante los días en Uruguay se cristalizó un plan inicial de mi viaje - Quería empezar en El Chaltén. Entonces compré un pasaje de avión hasta El Calafate (no quería ir en bus 3 días) - Ya estuve allí durante mi otro viaje así que en el mismo dia, por la tarde, fui en bus a El Chaltén donde hacía mucho calor y soplaba el viento muy fuerte. Los vientos patagónicos, muy fuertes, son famosos. Durante mi otro viaje en Patagonia (5 años atrás) no experimenté nunca vientos fuertes, pero esa vez sí, había mucho viento. En El Chaltén me quedaba en un campamento (en realidad un campo pequeñito cerca de una casa) y durante la noche, con mucho viento, mi carpa tambaleaba, pero resistía el viento bastante bien.
En El Chaltén quería hacer un itinerario de 3 días que "rodeaba" el famoso Fitz Roy. El primer dia el tiempo acompañaba - hacía mucho calor y casi no llovía, pero las cimas estaban cubiertas de nubes y no se veía claramente ni Fitz Roy ni Cerro Torre. Para almuerzo tenía un atún con crackers. Descubrí que la lata no tenía abridor - se necesitaba un abrelatas o un cuchillo. No tenía ni un abrelatas ni un cuchillo. Afortunadamente una estaca y una piedra funcionaron bastante bien para abrirla. Al mediodía llegué al campamento Poincenot. Después de haber montado mi carpa fui, solo con una mochila pequeña y ligera, a la laguna de los Tres - hay 450m en differencia en altura. Al principio del sendero había una señal con el aviso "un sendero con mucha pendiente. se requiere buena condición física" - se va 1h. Entonces un reto o más un benchmark de mi forma física. Lo hice en 34 minutos :) - conté con menos - 30 minutos - pero era mi primer dia en las montañas así que no estaba todavía en forma alta. Todo el día soplaba el viento fuerte - afortunadamente el campamento estaba en el bosque y los árboles protegían las carpas del viento.
El segundo día quería ir al lago eléctrico. El tiempo estaba peor pero por la mañana no llovía mucho. Una sorpresa - el sendero de mi guia turistica no existía (el libro tenía ya 10 años y algo pudo cambiar) - pero había otro sendero cerca del campamento que también alcanzaba el lago. Yendo al lago paré en la hostería el Pilar y pregunté si el campamento al lago eléctrico estaba abierto. Me respondieron que sí, pero con mucha lluvia y con el derretimiento de glaciares (hacía mucho calor) los niveles de los ríos estaban muy altos y quizás no se podía llegar al campamento. Decidí intentar alcanzarlo. La primera etapa seguí una carretera de ripio, ya una parte inundada. Encontré a dos personas que me dijeron que también intentaban ir al lago eléctrico pero el sendero estaba inundado y se necesitaba cruzar un río profundo con la corriente fuerte. Ellos no querían arriesgar una caída y volvieron. Yo todavía quería intentar y ver con mis ojos cuál era la situación - caminaba con mis sandalias y el agua no me molestaba mucho. Llegué al lugar inundado y en verdad había un río profundo con la corriente rápida. Tampoco no quería arriesgar y regresé. Entonces quería ir a la laguna Torre, al campamento de Agostini o a la laguna Capri. Cuando caminaba allí encontré a un guardaparque y luego a otro y ambos me dijeron que con agua alta cerraron todo el sector y yo podía ir solo hasta el campamento Poincenot (el mismo donde había dormido la noche anterior) o mejor regresar a la hostería el Pilar y desde allí ir a El Chaltén siguiendo un camino de ripio. El acceso hacia el campamento de Agostini y a la laguna Capri estaba cerrado. No me gustó quedarme otra noche en el mismo lugar así que ignoré la prohibición y crucé un río - si, el sendero estaba inundado pero solo hasta las rodillas y con la corriente poco fuerte. Decidí ir hasta el campamento de Agostini. Llovía. Alrededor de las ocho de la noche estaba cerca del campamento pero de nuevo había senderos inundados. Decidí volver a El Chaltén - había más o menos 8 kilómetros. A las 21 ya estaba oscuro - afortunadamente tenía una linterna de cabeza. Tuve que comer algo (nueces y chocolate) porque me faltaba energía. Tenía frío - todo el día llovía, a veces fuerte y yo caminaba en shorts y sandalias. Tampoco no hacía calor - el tiempo se convirtió más frío. Alrededor de las 23, todo mojado, llegué a El Chaltén. Paró de llover.
Al día siguiente hacía un poco más frío pero estaba soleado. Colgué toda mi ropa mojada para secarla y fui a hacer un circuito - laguna Torre - lagunas madre e hija - El Chaltén. Ya caminé por la parte de este itinerario la tarde anterior pero con la visibilidad mala y en otra dirección. Esa vez vi Fitz Roy pero Cerro Torre siempre estaba cubierta de nubes.
Mi plan original era ir a Chile vía Villa O'Higgins - el itinerario muy remoto que contuvo una caminata y también cruzar un lago en barco - mucho más divertido que ir en bus. Pero con mucha lluvia y los ríos inundados un puente hacia el lago del Desierto - donde empezaba el itinerario - se rompió y no se podía cruzar. Así que decidí ir a Chile en bus vía el cruce fronterizo Los Antiguos-Chile Chico. Por la noche no tenía ya los boletos (para ir a Los Antiguos se sigue la famosa ruta 40 y todos los buses, por lo menos durante temporada alta, están llenos porque muchos turistas siguen esta ruta) así que compré un boleto para la noche próxima. El último día en El Chaltén hacía buen tiempo y antes de salir fui al mirador Pliegue Tumbado (20km ida y vuelta) de donde hay vistas panorámicas, 360°, de la zona - vi, entre otros, Fitz Roy, Cerro Torre (cubiertas de nubes, de nuevo) y la laguna Torre. Volví al campamento para hacer las maletas y por casualidad escuché como una persona contaba a otra sus planes - iba a ir al lago del Desierto al día siguiente y desde allí hacia Chile. Entonces la carretera estaba ya abierta? Confirmé que de verdad estaba así y decidí sacrificar mi boleto a Los Antiguos (perdí unos 50$ porque era demasiado tarde para cancelarlo), compré otro boleto al lago del Desierto y también unos alimentos para 4 dias de la ruta.
Por la mañana, antes de salir, quería desayunar en mi cafetería favorita - Mathilda - las horas de atención eran desde las 7, pero en Sudamérica el tiempo pasa de modo diferente y a las 7 de la mañana, y también un quarto más tarde, todo estaba todavía cerrado, bueno, casi todo - tuve éxito comprar un croissant y unas empanadas en la única tienda abierta tan temprano - en una panadería. En la estación de buses llegó también el chico del campamento gracias a quien supo de la carretera abierta al lago del Desierto. Así, un chico desconocido se convirtió en Julián - un Alemán quien desde hace 4 meses estudiaba español en Santiago. Hablaba español bastante correcto, solo muy lento - pero era importante que habláramos en español y no en ingles.
El bus salió a las 8 de la mañana y tardamos 2 horas para llegar al lago del Desierto (el puente todavía no funcionaba, pero construyeron un desvío corto). El lago tiene 10 kilómetros de largo y se podía rodearlo siguiendo la orilla este o cruzarlo en barco. Obviamente elegimos la caminata, pero no íbamos juntos - Julián paraba a menudo para sacar unas fotos y caminaba más lento porque le dolía la rodilla. En la oficina de turismo en El Chaltén me dijeron que no se podía acampar en la Punta Norte, cerca de los carabineros argentinos, pero los mochileros encontrados en camino confirmaron lo contrario (también todo internet y guías turísticas que describen este itinerario notaban que se podía acampar allí, gratis). Tardé 4h para alcanzar la Punta Norte, Julián llegó 40 minutos más tarde. El lugar era muy lindo y lleno de ciclistas - Villa O'Higgins termina la famosa carretera austral pero muchos ciclistas continúan yendo hacia al sur, a veces hasta la misma Tierra del Fuego (la mayor parte de los ciclistas empiezan en Puerto Montt y van al sur para no tener el viento en la cara - los vientos patagónicos normalmente soplan de Norte, Norte-Oeste).
Al día siguiente, por la mañana, me registré a las migraciones argentinos y, primero, seguía un sendero en bosque por 6 kilómetros y luego, 17 kilómetros de un camino de ripio (se atravesaba también un aeropuerto). Caminaba solo porque Julián salió mucho más temprano (hacía frío, sobre todo por la noche - estaba cerca 0°C - el no tenía una buena bolsa de dormir y también vistiendo toda su ropa tenía frío, así que prefería levantarse muy temprano y salir - caminando tenía más calor). En las migraciones chilenas, en Candelario Mancilla, tuve que comer mis 2 manzanas porque era prohibido entrar a Chile con frutas. Un barco desde Candelario Mancilla hasta Villa O'Higgins era muy tiempo-dependiente y a menudo, con mal tiempo o viento fuerte, no llegaba. Un carabinero chileno me dijo que quizas habria salido un barco esa tarde (según el horario salían por la mañana el otro dia). Para el barco, en un campamento, esperaban un grupo de Alemanes (con Julián y dos chicas con bici), una Australiana y dos Estados Unidenses. Por la noche llegaron también 3 chilenos. Un barco no llegó ni esa tarde ni esa noche - sobre las paredes de la cocina en el campamento había muchas notas con la única mensaje - a menudo se esperaba mucho tiempo para un barco, a veces una semana. Pero tuve suerte porque el tiempo estaba bueno y el próximo día había un barco o, en realidad, dos barcos - había un barco pequeño directo a Villa O'Higgins que salía a las 10 de la mañana y otro, más grande que llegaba a Candelario Mancilla a las 11 de la mañana, luego visitaba con turistas un glaciar, regresaba a Candelario Mancilla a las 5 de la tarde y salía a Villa O'Higgins. Quería ver el glaciar (aunque el pasaje era caro) pero no había lugares, así que fui en el barco de las 10.
En Villa O'Higgins me quedé en el campamento El Mosco. Llegué al mediodía y todavía tenía tiempo para hacer una caminata corta - el sendero de la bandera. Después de haber vuelto quería comprar un boleto a Cochrane (unos 200 kilómetros más al Norte) para el día siguiente, pero todos los buses estaban llenos (buses iban solo 3 veces por semana) - estuve en Villa O'Higgins a finales de febrero cuando terminaron las vacaciones en Chile y parecía que mucha gente regresaba a casa. En la caja me aconsejaron venir antes de la salida del bus y quizás un asiento se liberaba. Quería hacer así pero cuando volví al campamento y expliqué la situación a una chica que trabajaba allí ella me aconsejó intentar con un servicio especial - un coche privado que normalmente iba a Caleta Tortel pero en ese periodo podría ser que iba a Cochrane. Y si, al dia siguiente iba a Cochrane y tenía un asiento libre. Decidí gastar un poco más de dinero (servicio especial costó 2 veces más que bus) y ir en él. Por la noche, en El Mosco, un chico de Sudáfrica contaba como hico un sendero desde Chile Chico hasta Cochrane atravesando el parque Patagonia (el parque bastante nuevo que contenía el parque Jeinimeni y Tamango). Dijo que había poca gente y el sendero era muy lindo. Yo dudaba que hacer luego - pensaba hacer un sendero cerca de Cochrane o ir inmediatamente a Coyhaique y hacer el sendero Cerro Castillo. El itinerario Cochrane-Chile Chico (150 kilómetros) me parecía interesante y decidí hacerlo.
Por la mañana, cuando buscaba un restaurante para desayunar vi muchas personas haciendo dedo, pero había casi cero tráfico. El servicio especial salió a la una de la tarde y seguía la carretera austral - siempre ripio y una vez en barco. Había las montañas, los lagos y los glaciales - muy, muy lindo. Tardamos 6 horas para llegar a Cochrane. Compré unos alimentos para la caminata y dormí en un campamento.
Para ir al campamento West Winds confié en maps.me (aunque en la oficina de turismo en Cochrane no conocían la ruta calculada por ese servicio y me recomendaron ir al parque Tamango) - un fallo - terminé en unos campos con alambrados y muchos matorrales - no era posible seguir la ruta. Al final hice un circuito y acabé en el mismo lugar de donde salí - solo 4h más tarde. Perdí tiempo y mis gafas del sol (atravesando unos arbustos). Entonces fui al parque Tamango donde un guardaparque me dijo que era ya demasiado tarde para ir a West Winds y tenía que pasar la noche en un campamento más cercano - quizás mejor - había 10 kilómetros de una subida dura. Subiendo solo encontré a un Holandés quien terminó su caminata (desde Chile Chico). En el campamento había otra persona - un Alemán quien viajaba por Argentina y Chile durante su año sabático antes de los estudios - de nuevo pudimos hablar en español.
El otro día era mucho más fácil - solo 10 a 15 kilómetros al campamento West Winds, casi siempre bajando. Por la mañana estaba nublado pero más tarde se despejó y hacía mucho calor. El campamento era enorme, con un césped muy amplio, pero vacío - había solo unas carpas. Cuando llegué no había nadie. Después de haber montado mi carpa fui a un centro de visitantes (unos 3 kilómetros). Vi mis primeras manadas de guanacos. En el centro me explicaron que por la noche al campamento iba a llegar un guardaparque y yo tenía que hablar con él. Volví, leí unos capítulos de una trilogía (Africanus - el hijo del cónsul, de Santiago Posteguillo) pero no vi ningún guardaparque.
Por la mañana fui a desayunar en un cobertizo. Delante del cobertizo había una carpa pequeña y cuando empecé a hacer hervir el agua una persona cadí dormida salió de la carpa y preguntó "cómo te llamas?" y luego explicó que el guardaparque era él y el cobertizo era suyo sugiriendo que me fuera a otro - poca hospitalidad. Así que acabé de desayunar en otro cobertizo, empaqué mi carpa y me marché hacia Casa Piedra - más o menos 30 kilómetros de un camino de ripio - no me gustaba ir por la carretera y esperaba que hacer dedo habría funcionado y alguien en coche me llevase (aunque en el camino no había casi nada de tráfico). Hacía mucho calor con el cielo todo azul. Después de una hora (hice ya 5 kilómetros) hacer dedo funcionó (me llevó el segundo coche que me pasó. El primero, un caravan simplemente no tenía espacio para mi). Perfecto - 25 kilómetros en coche. Era todavía temprano (11:30 de la mañana) así que después de haber llegado a Casa Piedra inmediatamente salí hacia el Norte, a Jeinemeni. A veces tenía que vadear unos ríos - el Sudafricano de Villa O'Higgins dijo que uno de esos ríos era particularmente profundo - hasta la cintura - y unas personas cayeron y se mojaron todas con sus mochilas y toda su ropa. Pero todos los mochileros encontrados me aseguraron que en esa fecha los niveles de los ríos ya estaban bajos, al máximo hasta las rodillas. Hice 25 kilómetros y dormí, solo, en un campamento no oficial (indicado por Sudafricano).
Al día siguiente alcancé el lago Jeinemeni (unos 22 kilómetros). Un día antes tuve que vadear unos rįos 3 veces - ese día, más o menos, 20 veces! Se iba por el lecho de un río que zigzagueaba y también había unos tributaries así que se vadeaba mucho (normalmente el mismo río). Pero el agua solo hasta las rodillas. Luego el sendero atravesaba unos arbustos espinosos y me rasparon las piernas y los brazos porque caminaba en shorts y una camiseta. Alrededor de las 17 llegué al lago Jeinemeni. Visité un guardaparque para decir que todo estaba bien y fui en busca de alguien que me pudiera llevar a Chile Chico - hay 54 kilómetros de un camino de ripio y obviamente no quería ir por el camino. En un estacionamiento había 4 coches y uno estaba a punto de salir. Corrí y pedí al conductor que me llevara - el conductor, Diego, aceptó llevarme. Que suerte! Durante el viaje hablábamos en español - él me explicaba que pasábamos y que veíamos (vi unos flamencos y cóndores). Seguíamos la frontera y el dijo - a la derecha está Argentina, la pampa - muy aburrido - a la izquierda Chile, mucho más interesante, más verde y mojado - mucho más bonito. En la mitad del viaje me señaló un sendero y dijo que esa ruta contenía todo - unas rocas de formas extrañas, unas cuevas con pinturas rupestres y unos paisajes lunares. Tardamos 2h para llegar a Chile Chico. Di las gracias a Diego y fui a un campamento.
No planeaba quedarme más que una noche en Chile Chico, pero el sendero con "todo" que me aconsejó Diego me interesó y decidí ir allá en bici. Por lo cual intenté alquilar una bici en el campamento, pero no querían alquilarme una - explicaron que la ruta era dura y necesitaba una bici mejor. Las bicis suyas eran sólo para la ciudad. Por esta razón tuve que ir a otro lugar - esa vez un éxito completo. Hacía mucho calor y el sol operaba muy fuertemente. Tardé 3 horas para hacer 30 kilómetros (para mí excusa siempre subiendo). El sendero se llamaba "piedra clavada" gracias a una piedra gigante que parecía a...sí, un clavo. Las rocas eran espectaculares pero poco fotogénicas. No vi nada en la cueva de las manos. Además cuando encontré a unos turistas, muy cansados, que acercaban la cueva les dije que no había nada - parecían muy desanimados. El paisaje lunar - el valle lunar - era bonito. La vuelta hermosa - siempre abajando. Sin embargo tenía que ser muy cuidadoso porque se podía caer muy fácilmente con arena y ripio en el camino. Una vez caí pero sin ningunas consecuencias.
Al día siguiente fui al puerto para ir en barco a Puerto Ibáñez. Por la mañana ya no había boletos, así que compré un boleto por la tarde. Sin embargo, una chica amable en la caja me sugirió una opción - podía pedir el capitán del barco de las 9 que me pasara. Hice así con éxito. Un chico que me permitió pasar dijo solo "pero es una excepción" - obviamente una mentira porque había más personas quienes hicieron lo mismo. En Puerto Ibáñez tomé un bus a Coyhaique.
En Coyhaique me quedaba en un campamento al sur de la ciudad (más un hostal dónde también se podía acampar). Allí trabajaba un inglés, siempre un poco borracho, y cada vez que me veía decía - tú eres de Polonia - y continuaba contando que él, 10 años atrás, estaba en Cracovia. Decía que sabía una palabra polaca y luego la pronunciaba - Спасибо (sic!). Una vez le expliqué que era una palabra russa, no polaca, pero cada vez repetía la misma historia. Estaba en Chile desde hace 5 años, pero su español no era muy bueno.
Aunque las previsiones del tiempo no eran muy buenas, después de dos días de descanso en Coyhaique fui en bus hacia Villa Cerro Castillo. Pedí el conductor que me dejara 20 kilómetros antes de la ciudad, en el lugar donde empezaba la travesía a Cerro Castillo.
El primer día era poco interesante - se seguía un camino en el bosque. Un divertimento principal era evitar los estiércoles de vacas. Todo el día lloviznaba o granizaba.
El segundo día aún peor - llovía casi siempre. Ese día se cruzaba un paso con los pendientes pronunciadas, pero solo 8 kilómetros de distancia. Todas las personas salieron mucho más temprano que yo, pero adelanté todas antes del paso :). Y bien, porque el próximo campamento era pequeño y podía elegir un buen lugar para mi carpa. Por la noche llegaron unos guardaparques y dijeron que esa noche iba a llover mucho y otro paso (donde quería ir) estaba cerrado por el día siguiente. Esa vez obedecí y el próximo día me quedé en el campamento leyendo un libro y esperando que el tiempo mejorase.
Al último día el tiempo acompañaba. Sin embargo por la mañana hacía frío - 0°C. Vi todas las cosas importantes - una laguna, la cumbre Cerro Castillo, un glaciar. Al paso encontré a la gente y dos perros. Uno de los perros me acompañó hasta el campamento los Porteadores pero luego desapareció. Desde el campamento había 4 kilómetros hasta la salida del parque. Luego otros 7 kilómetros de un camino de ripio a la ciudad Cerro Castillo - una parte bastante larga - más o menos 150 metros - del camino estaba inundada. La vadeé descalzo. Unos 3 kilómetros antes de la ciudad hacer dedo funcionó.
La gente que me llevó me dijo que ese día ya no había un bus a Coyhaique. Entonces hacer dedo de nuevo. Con poco tráfico planeaba esperar al máximo una hora y media. Sin éxito habría ido a un campamento cercano. Pero tuve suerte y alguien se paró en solo 10 minutos - una pareja de Israel que vivía en Canadá. El esposo entendía (y un poco hablaba) polaco - su madre era de Polonia. Seguíamos la carretera austral cuando nos adelantó una moto. Después de un rato la vimos caída en la carretera. Nos paramos. Llegó también su compañero. Al motorista no pasó nada serio - estaba vestido muy bien con todo la ropa de protección (hombreras, rodilleras, etc.). Explicó que resbaló sobre una arena que estaba en la carretera. Rompió solo un maletero de moto. Lo llevamos a Coyhaique para dejarlo en su albergue. Los israelitas me dejaron en la estación de buses. Todo estaba cerrado y no podía comprar un boleto a Chaitén para esa noche - esa vez en Coyhaique fui a otro campamento, al Norte.
De nuevo me quedé en Coyhaique dos días y luego salí en bus hacia El Bolsón - un viaje de multi etapas - primero un bus nocturno a Chaitén. Luego otro bus a Futaleufú - tardé 3 horas en un bus sin aire acondicionado con calor tan grande que me dolía la cabeza. En Futa pasé la noche. Luego fui a la frontera donde encontré a un estudiante desde los Estados Unidos que estudiaba en Santiago. En la frontera tuvimos que registrarnos en migraciones chilenas, pasar 400 metros a pié a las migraciones argentinas, registrarnos allí y esperar a un bus a Esquel. Luego fui en bus de Esquel a El Bolsón. Un campamento donde quería dormir estaba cerrado, pero un poco más lejos estaba otro, abierto.
Conocí a una pareja de Suiza que viajaba por Sudamérica en caravana. Me contaron, por ejemplo, que cuando visitaban el famoso Torres del Paine, soplaba tan fuerte que su caravana inclinó y casi se volcó.
En los alrededores de El Bolsón hice un sendero de 3 días rodeando Cerro Hielo Azul - me gustó así así - en general se caminaba en un bosque - sí, el bosque era hermoso pero cuánto tiempo puedes estar en un bosque viendo solo los árboles? Tampoco los miradores no eran muy espectaculares.
Luego fui a San Carlos de Bariloche, o simplemente Bariloche - un destino principal de las vacaciones para los Argentinos. En la ciudad había solo 2 campamentos y uno de ellos estaba cerrado y otro muy caro y lejos del centro. Dudé un rato pero al final me quedé allí. El campamento estaba lejos del centro y para moverse entre mi campamento y la ciudad (y también para ir a Villa Catedral y luego regresar de Colonia Suiza) compré una tarjeta SUBE que servía para los buses.
En Bariloche había un sistema, para mí interesante, porque nunca vi algo similar - SUBE era una tarjeta de proximidad cargada con dinero - cuando un pasajero entraba un bus decía al conductor a donde iba, el conductor introducía un precio en su terminal para esta distancia y el pasajero acercaba su tarjeta SUBE a un aparato y así pagaba para el viaje. Es cierto que ni tarjetas ni aparatos eran extraños para mí, pero por la primera vez vi que el conductor se ocupaba de eso. Sin embargo los turistas tenían algún problema con ese sistema. A menudo no sabían qué pagar en efectivo era imposible. Por otro lado cuando algo así sucedía un pasajero local siempre ofrecía ayuda pagando con su SUBE a cambio al dinero.
Descansé un día y el próximo día empecé el sendero Nahuel Huapi - quería hacerlo todo (hay una parte más difícil y se aconseja ir con un guía o elegir otra ruta - yo quería hacerlo solo, sin ningún guía). El sendero empieza en Villa Catedral - me informé en una oficina de turismo que los buses 55 iban allí y salían desde una parada en el centro. Entonces fui a la parada y esperé a mi bus.
Mientras tanto desde la misma parada salió un bus al aeropuerto - había mucha gente (con unas maletas o unas mochilas) que quería ir al aeropuerto y el bus estaba lleno. Las últimas personas de la cola ya no podían entrar. Y solo en ese momento el conductor las dijo para no preocuparse porque había otro bus, también al aeropuerto, atrás. Entonces al aeropuerto salieron 2 buses - uno todo lleno en qual la gente no podía respirar, y otro casi vacío con pocas personas a bordo. Un sistema interesante o el conductor muy malicioso.
Llegué a Villa Catedral. Mi guía aconsejaba empezar con un telesquí, pero en esa fecha no funcionaba, así que seguí un sendero alternativo hasta el refugio Frey - era una de las más populares caminatas diarias en Argentina (o con pasar la noche en el refugio) y había tenido que hacer una reserva su Internet para mi carpa (para el refugio se pagaba, el campamento era gratis). El refugio era pequeño y había mucha gente (era sábado y el tiempo acompañaba) pero había pocas carpas. También había unos escaladores quienes escalaban (autoprotección) la aguja Frey. Me parecía una ruta fácil, no inclinada y con una fisura grande arriba. Probablemente practicaban algo o hacían un curso de escalada porque escalaban muy despacio y también continuaban por la noche con unas linternas de cabeza. Un chico del refugio me sugirió donde montar mi carpa - un lugar con poco viento - le escuché.
El próximo día hice 8 kilómetros al refugio Jakob. La ruta cansadora - subida-bajada-subida-bajada - todo muy empinado. Sin embargo, una bajada era particularmente agradable - era muy arenosa y se podía bajar corriendo. A veces llovía un poco. Llegué al refugio bastante temprano y tenía tiempo para hacer un viaje opcional a la laguna los Tempanos. El próximo día una etapa la más difícil (un guía recomendado) desde Jakob hasta el refugio Italiano. No era muy larga, solo 8 kilómetros. Me dijeron que la navegación era difícil y la ruta era mal señalada - se seguía unos mojones o pierdas salpicadas con pintura roja. Y que se tardaba 10 horas. Además, había una parte con escalada - perfecto! En el refugio conocí a una Americana (un poco gordita) - a ella, ya en Bariloche, dijeron que no podía ir al refugio Italiano - un Estadounidense, un Suizo y, que sorpresa, unos Alemanes.
Por la mañana pensaba que iba a quedarme en el refugio - por la noche granizaba y al amanecer también. Había unas nubes oscuras. Sin embargo, alrededor de las 9:30 de la mañana, que fortuna, se despojó un poco y decidí salir. Un guardaparque lamentaba un poco pero cuando firmé unos papeles (que decían que yo estaba...loco - no una broma - los papeles decían que yo sabía los riesgos) me dejó partir. Otras personas decidieron quedarse en el refugio - me explicaron que ya era demasiado tarde para ellos - ellos caminaban despacio. Querían intentar otro día con el tiempo mejor (o unas volvieron a Bariloche).
Entonces caminaba solo. La dicha escalada estaba ya a principios de la ruta. Meh...que escalada? Unos movimientos de dificultad V1. La ruta era bonita, de nuevo subida-bajada-subida-bajada. Era, en mi opinión muy bien señalada (pero usé mi GPS un par de veces). Se seguía las crestas, se cruzaba los terrenos mojados y los ríos - la ruta muy diversa. También el tiempo acompañaba - durante mi caminata no llovía nada y al principio despojó mucho. Sólo hacía mucho frío - por la noche granizaba de nuevo. Al campamento llegó una escuela - hacían mucho ruido. Afortunadamente silenciaron después de las 23.
El quarto día continuaba hacia el refugio López. Para divertirme no seguía siempre el itinerario más fácil que a menudo evitaba las cumbres y las rodeaba. Yo las subí. El refugio era privado y salí que no era gratis.
El último día solo bajé a Colonia Suez y fui a la terminal de buses en Bariloche. No quería quedarme en esta ciudad cara de nuevo. Para mi próxima caminata seleccioné la travesía del volcán Villarrica cerca de Pucón, en Chile. Tardé 3 días para alcanzar Pucón pasando la noche en Villa Angostura y San Martín de los Andes y cruzando la frontera.
En Pucón me informé del sendero en CONAF - sobre todo donde se podía tomar el agua potable, porque durante los primeros 2 días se atraviesa una zona muy seca. El itinerario empezaba en un centro de equis, 15 kilómetros de la ciudad - sí, en invierno se puede esquiar en el volcán. No había ningún modo de transporte público para ir allí - solo un taxi, un tour o haciendo dedo. Elegí la última opción - con un éxito parcial - en 30 minutos ya me llevó alguien pero solo hasta el kilómetro 6.200. No había casi ningún tráfico así que decidí caminar, primero 2 kilómetros hasta una oficina de guardaparque para pagar la entrada y registrarme, y luego próximos 7 kilómetros siguiendo un camino de ripio hasta el centro de esquí. Hacer dedo no funcionó otra vez ese día.
Hacía calor, pero no demasiado. Desde el centro de esquí había un sendero bien señalizado. En general se rodeaba el volcán y no había largas subidas ni bajadas. Por la mayor parte se caminaba por encima del bordeado de árboles - el sendero era muy expuesto al sol y al viento. Los paisajes estándares para los volcanes - mucha arena y muchas rocas de lava. Después de haber hecho 8 kilómetros llegué a un lugar con...un grifo. Decidí acampar allí - se podía acampar en cualquier lugar. Sin embargo, un campamento recomendado estaba 3.5 kilómetros más lejos, al río que no siempre tenía agua. Además, el agua estaba llena de polvo volcánico - de color gris - y se necesitaba filtrarla usando una tela. Pero ya hice 18 kilómetros y para allá tenía agua cristalina de grifo...y simplemente no tenía ganas de continuar ese día.
En el mismo lugar decidieron pasar la noche una Sueca (ella empezó en otro lado, en Puesco y era su último día) y un chico Polaco - un personaje muy interesante - era un marinero y trabajaba por 6 semanas y luego tenía 6 semanas de vacaciones. No vivía en Polonia sino en Eslovenia donde tenía sólo un garaje - una casa no le servía. Cuando trabajaba le proveían alojamiento y alimentación. Durante sus vacaciones estaba fuera de Eslovenia viajando. Entonces, el garaje era suficiente para guardar su ropa y unas cosas. Pero la cosa más interesante, y extraña, era el modo en el cual viajaba en Chile - en monociclo! Que loco! Y también que buena idea!
Un monociclo es, más o menos, una rueda de bicicleta con una silla y pedales. Es ligero y no ocupa mucho espacio (hacer dedo es posible sin ningún problema). Pero a veces no te permiten entrar a unos parques diciendo que es una bici (a menudo es prohibido ir en bici en parques naturales, porque las bicis destruien los senderos). En terreno plano o en bajadas (a veces muy empinadas) el Polaco iba en monociclo muy rápido. En terreno más difícil, con piedras grandes o en subidas normalmente caminaba llevándolo. Por 3 días nos veíamos frequentame - no íbamos juntos por la diferencia en la velocidad - él era más rápido pero se paraba mucho para sacar unas fotos.
El segundo día hacía buen tiempo. Continuaba rodeando el volcán. Visité también el mirador de los volcanes de dónde se veía...muchos volcanes alrededor. Acampé en el río con agua de color gris. Cual era mi sorpresa cuando por la mañana encontré el mismo río con agua cristalina - probablemente con el calor del día unos glaciares derretían y llevaban el polvo.
A principios del tercero día seguí 7 kilómetros de un camino de ripio hacia un refugio de CONAF dónde un guardaparque controló mi boleto. Luego había una subida empinada, bastante larga. Encontré a 3 israelitas - hacían una versión más corta del itinerario - sólo 3 días - empezaron en el refugio de CONAF. Acampamos en la laguna Azul. La laguna era bonita pero el campamento era muy explotado y sucio con unos árboles rotos y muchos excrementos...bleh. Tuve éxito encontrar un lugar casi limpio en una playa pequeñita y también protegida del viento (ese día, y noche, soplaba fuertemente). Sin embargo, el lugar no estaba nivelado. En el campamento conocí a una pareja de los Estados Unidos que viajaba en bici. Empezaron en Perú y ya viajaron un año yendo rumbo al Sur.
Por un motivo extraño los israelitas decidieron terminar el itinerario ya el próximo día - en lugar de 3 días preferían hacerlo en dos. Me explicaron que en dos días, por la noche, tenían un bus de Pucón a Santiago y tenían miedo de no llegar a tiempo. En mi opinión estaban demasiado nerviosos - normalmente se terminó esa caminata alrededor del mediodía en Puesco de dónde había 70 kilómetros hasta Pucón y se tenía toda la tarde para hacer dedo con éxito. En realidad mi plan era así - yo quería salir de Pucón la misma noche que ellos y estaba bastante seguro que iba a llegar a tiempo (quizás mi situación era un poco más confortable porque yo todavía no compré los boletos ni tenía ningún plan preciso que hacer luego y ellos sí - para mí, si no hubiera llegado a tiempo habría podido pasar la noche en Pucón sin perder dinero).
El Polaco también iba a terminar al día siguiente - la última etapa del itinerario casi siempre bajaba y él era muy rápido bajando en monociclo y podía hacer las distancias largas - no valía la pena dividir esa etapa en dos.
El penúltimo día el tiempo siempre acompañaba. Hice pocos kilómetros - sólo 12. Los paisajes eran bonitos, un poco lunares y había mucha arena. Los americanos me aconsejaron acampar 2 kilómetros antes de un campamento principal (también explotado y sucio) - en un lugar con la vista al volcán Lanín y cerca de una cascada. Monté mi carpa y me duché en la cascada - mi primera ducha desde hace una semana. Wow, me sentía limpio y fresco!
El último día un poco más aburrido - una bajada de 15 kilómetros con los últimos 2 kilómetros por una carretera asfaltada. Abajo encontré a 2 chicas chilenas con quiénes charlé un poco. Me dijeron que hasta CONAF en Puesco tenía que seguir la carretera o hacer dedo. No obstante mí mapa sugería que había un sendero y lo encontré. En CONAF almorcé y empecé a hacer dedo - tuve éxito por apenas unos segundos - paré el primer coche que estaba a punto de pasarme. Eso era rápido! Desafortunadamente me llevaron solo a un cruce 17 kilómetros más lejos (pero me dieron un pastel para llevar). Bueno, hacer dedo de nuevo. Esperé 15 minutos. Esa vez me llevaron aún menos - solo 13 kilómetros hasta una ciudad más grande - Curarrehue. Otros 40 kilómetros para hacer. El tráfico de esa ciudad a Pucón era más grande y también había buses. En una parada pregunté cuando salía un bus y me respondieron que iba a pasar. Decidí ir en bus en lugar de hacer dedo por la tercera vez - el bus estaba a punto de salir y también era barato. Tardé menos de 3 horas para ir de Puesco a Pucón (dos veces hacer dedo + bus) y llegué a Pucón por la tarde - los israelitas se preocuparon en vano. Por la noche fui en bus nocturno a Viña del Mar. Adiós Patagonia!
Las estatísticas:
- la estancia - 42 días
- en las montañas - 28 días
- alojamiento - carpa - 41 días + 1 bus nocturno
- hacer dedo - 6 veces (al maximo 1 hora de espera, normalmente mucho menos), 1 vez sin éxito
- temp. max - ~26°C
- temp. min - ~0°C
- la caminata más larga - 5 días
- lluvia - ~5 días
Nessun commento:
Posta un commento